Ángel y María


Aún recuerdo el día, en que Ángel y María,
se vieron por primera vez.
Fue como ese flechazo de dos enamorados,
que dicen con sus ojos ven.

Lo más curioso y raro es que al cabo de los días,
los vi en la calle dándose,
el fruto del deseo, eso que llaman beso,
y durarán eso lo sé.

Porque la quiere, como el mundo que se duerme a sus pies,
como el aire que acaricia suavemente su piel.
Y es que la entiende, como siempre ha entendido su papel,
esa tinta que se extiende en el frío de su pincel.


Han pasado algunas cosas, lo han dejado algunas veces,
pero seguirán, eso lo sé.
Es un hechizo raro, de cuento inacabado,
con un final que quiero ver.

Ayer los vi agarrados, estaban paseando,
hablando de sus cosas, no sé.
De pronto me ha mirado, me ha dicho por lo bajo,
no puedo ya estar sin él.

Porque la quiere, como el mundo que se duerme a sus pies,
como el aire que acaricia suavemente su piel.
Y es que la entiende, como siempre ha entendido su papel,
esa tinta que se extiende en el frío de su pincel.